Y cerró también su carrera

“Apaga y vámonos”, así le dicen, porque cuando el panameño subía al montículo en la novena entrada a defender una ventaja con sus lanzamientos endemoniados, casi no había más que dar por sentada la victoria de su equipo. De hecho, condujo a los Yanquis de Nueva York a ganar cinco veces la llamada Serie Mundial (1996, 1998, 1999, 2000 y 2009).

El cerrador aparece solo al final de los juegos para lograr dos o tres outs, pero a diario. Le llaman para sacar los outs sicológicamente más difíciles.

Mariano Rivera no solo intimidaba a los bateadores con un currículo prodigioso y una recta cortada prácticamente indescifrable: el mejor cerrador de todos los tiempos parecía no tener nervios, su rostro era siempre un enigma, y no solía celebrar cuando dominaba a un rival. Por eso le apodaron también el Hombre de Arena.

Lo cierto es que este hijo de pescador implantó un récord fenomenal, al salvar 652 partidos. En 19 temporadas, ponchó a 1 173 bateadores, concedió apenas 286 bases por bolas y tuvo un Promedio de Carreras Limpias de 2,21. Y en las situaciones tensas de los play off, salvó 42 juegos (otro récord), ganó ocho y perdió uno, con 0.70 de efectividad.

El número 42 ya nunca más volverá a utilizarse en las Grandes Ligas. A diferencia de otros jugadores de su generación, Rivera se retira (a un mes de cumplir 44 años) reverenciado por todos, ajeno a los escándalos de dopaje. Y entrará al Salón de la Fama de Cooperstown.

Participó en 13 Juegos de las Estrellas. Obtuvo el Babe Ruth Award y cuatro premios Rolaids como relevista del año. Fue el Jugador Más Valioso (MVP) de la Serie Mundial en 1999 y de su Liga en 2003, así como resultó el MVP del Juego de las Estrellas 2013 (título otorgado por primera vez a un cerrador).

Consiguió un 89.1 por ciento de éxito en salvamentos y un WHIP (boletos más sencillos, entre entradas lanzadas) de exactamente 1.00. Su “asignatura pendiente” radica en no haber defendido los colores de Panamá en ninguno de los tres Clásicos Mundiales.

Algunos le atribuyen la “invención” del cutter, un lanzamiento que se mueve bruscamente al llegar a home y puede ser tirado casi a la misma velocidad que la recta, aunque se desplaza de manera similar al slider. Con este amedrentó a jonroneros y bateadores de tacto, y se aseguró un sitio en la historia del béisbol.

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Acerca de Joel Mayor Lorán

Soy un romántico como Jean Valjean (el héroe de Los Miserables). Disfruto cuando hago un bien, como quería Martí. Soy un profesor sin título que hace crecer el bichito del Periodismo en quienes ya lo tienen en las venas. Y aún quiero a la gente con el cielo y otras armas en desuso. Soy un Aries que tiene todo de Piscis. Amante de la lectura y la música en cualquier idioma. Me gusta la sinceridad y la osadía. Me encanta escalar e ir a caminatas. Tengo el deseo no realizado aún de ser paracaidista. Además, me gustaría unir a este blog a otros que crean en la utopía, el amor y la amistad.
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