No siempre alcanza la pasión

Dachely Lorena alumnos 2013¡Cómo me hubiese gustado ser un maestro de verdad! Sin renunciar al Periodismo, claro. Tal vez así hubiese podido salvar a tantos grandes periodistas que no llegaron a estudiar esa carrera ni ejercer, por no superar las pruebas de aptitud.
No puedo decir que hice todo cuanto pude, mucho menos esta vez, en tan corto plazo, aunque tuve la ayuda de esa crónica genial de Cedeño titulada Ser periodista, aunque les leyera las cronijaranas sobre La visita, de Manolito González Bello, aunque les humedeciera los ojos con Huérfana de muñecas, de mi amiguita Leydi.
Les leí Espejos, el comentario de Pepe Alejandro. Compartimos entrevistas exquisitas como Cuando Macambolo se congeló, de Willy Hierro y varias de Rafaelito Pérez Valdés. Aprendieron a no hacer preguntas de esas de “¿cómo llegó usted a la música?”, “¿qué sintió cuando le dieron el premio tal?”, “¿cuáles son sus planes futuros?”, “¿qué le recomienda a las nuevas generaciones?”, o “¿tiene algo más que añadir?” Aprendieron sobre el intento de construir una nota informativa imparcial. Ahora conocen la diferencia entre información y noticia.
Viajaron, además, entre las balas: hasta las raíces del conflicto árabe israelí y la ocupación palestina, las agresiones imperialistas (Vietnam, Iraq, Afganistán y las más solapadas contra Libia y Siria, entre otras). Anduvieron entre millones de dólares de capital golondrina que voló de México al sudeste asiático, que exportó la crisis a Argentina y Brasil, que puso a europeos y “americanos” en el capitalismo real desde 2008.
Redactaron. Entrevistaron. Conocieron el amañado sistema electoral estadounidense… y el nuestro. Realizaron varios exámenes. Desembocaron en títulos cinematográficos diferentes, en libros más allá de sus aulas de preuniversitario.
Pero todo sucedió como apremiados por un cierre. Mis alumnos de Artemisa y Pinar del Río tuvieron sus pruebas de aptitud el sábado 16, y les iba el futuro en el intento. Aún tengo pocas noticias. Algunas son buenas, lo cual me hace muy feliz. Espero enterarme de la suerte de todos. Mientras, no dejo de repetirme que yo tuve suerte de abrazar el oficio más lindo del mundo, solo que si también fuera un buen maestro muchos otros con la misma pasión pudieran acompañarme.
Entre los que no llegaron ha habido tantos tan buenos, como Eneisi, Natalí, Mario Wilmer, Nanette, Arlenis, Yanelis, Jennifer, Lisbet, Daimy, Claudia, Alejandro, Raúl, Dairy… Muy inteligentes y actualizados los unos, de una redacción fantástica los otros, con ambas cualidades la mayoría. Me duele que ese talento no navegue por las páginas de un periódico. Me duele porque a nuestro periodismo también le hace falta ese verbo y sustantivo juvenil.
Alumnos 2013 casi todos

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Acerca de Joel Mayor Lorán

Soy un romántico como Jean Valjean (el héroe de Los Miserables). Disfruto cuando hago un bien, como quería Martí. Soy un profesor sin título que hace crecer el bichito del Periodismo en quienes ya lo tienen en las venas. Y aún quiero a la gente con el cielo y otras armas en desuso. Soy un Aries que tiene todo de Piscis. Amante de la lectura y la música en cualquier idioma. Me gusta la sinceridad y la osadía. Me encanta escalar e ir a caminatas. Tengo el deseo no realizado aún de ser paracaidista. Además, me gustaría unir a este blog a otros que crean en la utopía, el amor y la amistad.
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4 respuestas a No siempre alcanza la pasión

  1. yanelvis dijo:

    Para mí fuiste un gran maestro! Gracias a tus insuperables clases logré rebasar las pruebas de aptitud de Periodismo/Comunicación. Al final se impuso mi otra gran pasión: el Cine…pero en el decursar de estos años, aunque con diferentes denominaciones, muchas veces me sorprendo como los caminos se juntan; encuentros diversos que me inspiran en este andar.
    A esos jóvenes que no lograron pasar los exámenes que recuerden que no existe un solo camino.
    Saludos

  2. Has hecho cosa grande! prepararlos para la vida…¿o era para las pruebas? 😉 les enseñaste, no te hace falta un título de profesor…no lo necesitas. En cambio, sí eres buen periodista y por tanto abrazas este, el mejor oficio del mundo (créeme que no lo repito pq lo haya dicho García Márquez, sino porque lo creo de veras!) Pero oye…poner mi nombrecito al lado de tantos buenos..eso es imperdonable! (pero gracias por leerles esa crónica, que tamb me gusta mucho porque fue para mi abuela Mima, la persona que más quiero en esta vida)
    Un abrazo, Joel Val Jean…

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