Y una vez más trajeron a Fidel

Fidel viene una y otra vez a Artemisa. Porque aquí están Ciro, Julito y muchos de sus compañeros. Porque algo entrañable le ata a esta tierra. Y porque las generaciones actuales también lo aman, como los trabajadores del Joven Club de Computación y Electrónica (JCCE) Artemisa II, que celebraron un nuevo aniversario de su visita en el 2001.
Aquel 23 de noviembre, e incluso este, 12 años después, fueron días muy especiales. Si entonces sintieron una emoción casi imposible de narrar, junto con nerviosismo y hasta alborozo, ahora primaban el orgullo y la satisfacción por haber vivido semejante privilegio.
Relataron que Lizette Fajardo (la directora de antaño), Dianelis Gutiérrez, Mario Díaz y Francisco Ramírez (el técnico de Hardware), enseñaban a enfermeras, maestros, amas de casa y alumnos de la escuela Inti Peredo, cuando llegó el Comandante a preguntarlo todo y recargar el corazón de optimismo.
Les habían dicho que Fidel iba a hacer una escala de muy poco tiempo, hasta 20 minutos quizás. En cambio, “se sintió tan a gusto que estuvo una hora y 25 minutos, y luego tremendo rato más en el portal conversando con los alumnos”, recordó Dianelis. “Mi pelo ya no es tan negro, pero sí nos queda la emoción de ese día”.
Tras hablar con Francisco comprendió con exactitud la relación y la importancia del conocimiento de la electrónica en un Joven Club, según manifestó el propio líder de la Revolución.
Ya sin la agitación de entonces, en un aula por donde han pasado miles de estudiantes, compartieron anécdotas y un audiovisual realizado por Yoana Pita, especialista principal del Artemisa II, con fotos exclusivas de la histórica jornada y acciones de los joven club en los 12 años posteriores.
Mario contó que hubo otras repercusiones. El Comandante había conversado con un muchacho ciego y, cuando le preguntó qué le gustaría estudiar, él le respondió “¡Computación!”. De modo que días más tarde les enviaron el programa JAWS, audífonos y sistema Braille, para enseñar computación también a ciegos y débiles visuales.
“Me siento muy feliz —escribió entonces Fidel. ¿Razones? Un millón. Más que un joven club, he visto un telescopio con el que se puede escrutar el infinito universo de un futuro para la Patria y para el mundo. Pocas veces se ven juntas tantas personas entusiastas y valiosas, como las que aquí he visto. (…) Gracias por el extraordinario aliento que de aquí me llevo”.
Yoanna, la joven que ahora está al frente de la instalación, lucía contenta cual si aún el gigante de verde olivo, botas y sonrisa anduviera recorriendo sus locales y bromeara con quienes se dieron cita para la remembranza. A fin de cuentas, ellos lo trajeron otra vez.Fidel 2

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Acerca de Joel Mayor Lorán

Soy un romántico como Jean Valjean (el héroe de Los Miserables). Disfruto cuando hago un bien, como quería Martí. Soy un profesor sin título que hace crecer el bichito del Periodismo en quienes ya lo tienen en las venas. Y aún quiero a la gente con el cielo y otras armas en desuso. Soy un Aries que tiene todo de Piscis. Amante de la lectura y la música en cualquier idioma. Me gusta la sinceridad y la osadía. Me encanta escalar e ir a caminatas. Tengo el deseo no realizado aún de ser paracaidista. Además, me gustaría unir a este blog a otros que crean en la utopía, el amor y la amistad.
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