El mejor aroma para un Café

¿Quién dijo que los artemiseños no tienen hábito de asistir a tertulias nocturnas? Basta que la oferta sea tentadora como el Café de mi Ciudad, una propuesta que en su segunda cita, el viernes 20, atrajo a varias generaciones hacia la Biblioteca Provincial Ciro Redondo, y les regaló una velada francamente inolvidable.
Esta vez el hilo conductor fue la historia, no esa aprisionada en pesados volúmenes de cientos de páginas, ni la adormecedora de una pésima clase o una conferencia aburrida, sino una mirada de identidad hacia el pasado de Artemisa, por medio de anécdotas y recuerdos.
Precisamente el conductor es Daniel Suárez, presidente de la Unión de Historiadores en la provincia, quien anunció los festejos en 2014 del medio siglo de la Biblioteca y de los centenarios de la Sociedad Luz y Caballero (donde nació la propia institución pública) y del natalicio del escritor y periodista Fernando G. Campoamor.
El encuentro consigue articular la música exquisita del trío Camino Real y sus invitados (David Esquivel, Amelia Rosa y Ana Beatriz García), las caricaturas al momento de los jóvenes de ADN con Arte y la conversación con invitados especiales como el prestigioso estomatólogo Armando Noda, cuyos relatos sobre las personalidades de este terruño hicieron las delicias de quienes colmaron el lugar.
Un halo de melancolía envolvió el ambiente, cuando escuchamos que en aquella propia sala bailaron y creció el amor entre María Clara García y Evaristo Redondo, los padres de Ciro, o la referencia al profesor de judo reacio a enseñar a un muchachito que luego fue nuestro primer campeón olímpico (Héctor Rodríguez).
Por supuesto, se homenajeó a los excelentes maestros presentes y a los educadores en general. Y un relato conmovió a todos: la historia del Mamoncillo de Sierra, el cual recogió en su fronda muchos de los principales sucesos de la evolución de Artemisa desde 1860, y a los 87 años el río desbordado del progreso lo echó abajo.
En 1948 se erigió allí la luego también entrañable Terminal de la Ruta 35, desde donde partieron 30 jóvenes artemiseños rumbo al cuartel Moncada.
Pero la anécdota alude a la preservación de nuestra memoria, como defendió el escritor John Ruskin: “El poder de todo pueblo grande, como de todo árbol viviente, se debe a que no borre la obra de sus antepasados, sino que la confirme y acabe”.

Anuncios

Acerca de Joel Mayor Lorán

Soy un romántico como Jean Valjean (el héroe de Los Miserables). Disfruto cuando hago un bien, como quería Martí. Soy un profesor sin título que hace crecer el bichito del Periodismo en quienes ya lo tienen en las venas. Y aún quiero a la gente con el cielo y otras armas en desuso. Soy un Aries que tiene todo de Piscis. Amante de la lectura y la música en cualquier idioma. Me gusta la sinceridad y la osadía. Me encanta escalar e ir a caminatas. Tengo el deseo no realizado aún de ser paracaidista. Además, me gustaría unir a este blog a otros que crean en la utopía, el amor y la amistad.
Esta entrada fue publicada en artemisa y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s