Volver a dar en el blanco

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Artemisa ya no da en el blanco. Hace rato quedó atrás esa puntería de la época en que las arqueras del territorio hasta rompían récords mundiales, cuando Yaremis Pérez era campeona nacional, titular juvenil y a la par discutía el oro entre los escolares debido a su corta edad. Esa destreza desapareció junto con las flechas, los arcos y la atención a este deporte.
Tampoco la joven provincia Artemisa pudo heredar la tradición de su municipio cabecera del mismo nombre, pues incluso este la perdió casi totalmente.

Una generación dorada
La década de los 90 llenó de gloria a los arqueros de la extinta Habana (sobre todo a los del municipio Artemisa, el cual se convirtió en provincia en el año 2011). Fue una generación de oro, principalmente las muchachas, reinas de cuanta competencia se organizara en la mayor de las Antillas.
Solo en el campeonato juvenil de 1995, Yaremis obtuvo seis medallas de oro y una de plata, e implantó cinco récords (tres absolutos para la primera categoría); mientras, su coequipera Lourdes Mederos ganó dos preseas doradas, cuatro plateadas, e impuso dos nuevas marcas (una de mayores).
Gran trabajo de los técnicos, y las damas extraían el máximo a los exiguos implementos. En 1996, de nuevo fueron implacables con los parapetos, esta vez conquistaron cada presea dorada. ¡Todas!
Y, de una manera similar, escribieron un capítulo asombroso de la historia del tiro con arco más allá de nuestras fronteras. Yaremis Pérez, la mejor arquera cubana de todos los tiempos, selló su carrera con el oro en los Panamericanos de Winnipeg’99 y la participación en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000.

Ni flechas ni medallas
Todavía estaba la chica artemiseña en el equipo nacional, cuando las categorías escolares y juveniles comenzaron a languidecer. Los rivales nos perdieron el respeto y nos arrebataron las medallas.
“Si la memoria no me traiciona, desde los Panamericanos de Río, en 2007, solo obtuvimos un bronce en 2011, en el nacional juvenil; desde entonces no hemos ganado medallas en ninguna categoría”, afirma la actual entrenadora en la base.
“No nos prestan atención. No hemos tenido un terreno donde entrenar: estuvimos en el de baloncesto y en el gimnasio de boxeo; ahora nos ubicaron en la parte de atrás del de boxeo, y otros tres entrenadores utilizan un pequeño espacio por el Vivero (a la salida del municipio).
“Tampoco tenemos implementos. Captamos a los muchachos, llegan con interés y, cuando pasan los meses sin poder tirar una flecha, pierden la motivación y se van. ¿Cómo aspirar a resultados sin contar con una base? Necesitamos tiempo para trabajar con los atletas.
“Ahora mismo todos son nuevos, y no puedo tener a esos niños el año entero embullados con los juegos predeportivos sin ponerles un arco y una flecha en las manos.
“Encima, tenemos el inconveniente del horario limitado para entrenar. Las escuelas no les permiten salir antes de las 4:00, al concluir la doble sesión”.
Dailé Cordero, entrenadora de los juveniles, sostiene que la dificultad fundamental radica en no disponer de una matrícula adecuada en la Escuela de Iniciación Deportiva. “Debían ser 24, seis por cada sexo, en las categorías escolar y juvenil (de 16-18 años); hoy apenas tenemos ocho, con el resto solo podemos trabajar después que salen de la escuela.
Jansel Acosta, también entrenador, indica, además, las dificultades materiales. “El curso pasado no participamos en el nacional juvenil, porque no teníamos cartón para los parapetos. ¿Cómo entrenar?”

Los medios sí existen
“Nosotros recogemos de 10 a 15 toneladas de cartón todos los meses, de manera que tal vez este sea el menor problema para el tiro con arco”, asegura Liván Barrios, jefe de producción de la Unidad Empresarial de Base (UEB) Materias Primas Provincia Artemisa.
“Industrias Locales pudiera firmar el contrato con nosotros, y ellos entregarían el formato terminado, para que tuviera un acabado superior”, agrega Barrios.
“Estamos dispuestos a asumir lo que nos corresponda. Lo más importante es contribuir”, sostiene Benigno Espinosa, director adjunto de la Empresa Provincial de Producciones Alimentarias y Artículos Varios (EPPAAV), a la cual pertenece Industrias Locales.
“Los especialistas nos dirían cómo requieren el parapeto, si la base será de madera o metal, qué papel se usará para las dianas y qué tipo de pintura precisan estas”, manifiesta Alina Lante, diseñadora de artículos varios.
En el caso nuestro, solo tienen que especificar la densidad adecuada de la poliespuma para los parapetos; podemos responder al pedido que nos realicen, afirma Joel Báez, director de la UEB Poliespuma.
Como artemiseños, y con tal de desarrollar este deporte, también la Empresa Provincial de Comunales está dispuesta a ayudar, si es necesario nivelar el terreno con nuestro buldózer, declaró Mercedes Valdés, la directora adjunta.
Y tampoco disponer de suficientes arcos y flechas sería una quimera, pues Claudio Roba, productor de implementos deportivos que labora para el Inder, en Pinar del Río, aseguró poder fabricarlos.
“El arco me tomó más de cuatro años de investigación: combino dagame, yamao, majagua, sangre de doncella y aroma. Confecciono las flechas con eucalipto, y empleo correas de gomas de auto como cuerdas”.
Roba se ha ganado un sólido prestigio como fabricante de bates de béisbol, los usan hasta en Estados Unidos. De su taller salen, además, raquetas de badminton, de tenis de mesa y de tenis de campo. Interviene asiduamente en el Fórum, posee dos marcas registradas y este año es candidato al premio de la Oficina Cubana de Propiedad Industrial.
Roilán Guanche, ex integrante de la preselección nacional y comisionado provincial en Vueltabajo, ratificó la calidad de los arcos de este creador entusiasta. “Los dedicamos a las áreas de iniciación, porque es la base de la cual depende la entrada al alto rendimiento”.

Soñar… y ganar
Gleisy Nodar, Leidy Laura Soler, Mailin González y Jordany Pérez, entre otros muchachos, anhelan lograr muchos dieces cuando disparen a las dianas. “Si nos apoyaran más, tuviéramos mejores resultados”, sostiene Mailin.
No hace tanto el comisionado nacional valoró el terreno que usaban como el más malo de todo el país, sin las condiciones mínimas para los entrenamientos. ¿Y cómo realizar siquiera 100 disparos cada uno, con mucho menos arcos y flechas que tiradores?
Yoan Molina, director provincial de Deportes, reconoció la tradición de esta disciplina en Artemisa y las limitaciones que enfrenta. “Estamos trabajando por reanimarla y devolverla a los planos estelares”.
Nunca las carencias fueron tantas, pero siempre hubo más entrega y amor que implementos. Habrán de unirse el empeño de las autoridades del territorio y, una vez más, la dedicación de entrenadores y arqueros. Solo de esa forma Artemisa volverá a dar en el blanco.

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Acerca de Joel Mayor Lorán

Soy un romántico como Jean Valjean (el héroe de Los Miserables). Disfruto cuando hago un bien, como quería Martí. Soy un profesor sin título que hace crecer el bichito del Periodismo en quienes ya lo tienen en las venas. Y aún quiero a la gente con el cielo y otras armas en desuso. Soy un Aries que tiene todo de Piscis. Amante de la lectura y la música en cualquier idioma. Me gusta la sinceridad y la osadía. Me encanta escalar e ir a caminatas. Tengo el deseo no realizado aún de ser paracaidista. Además, me gustaría unir a este blog a otros que crean en la utopía, el amor y la amistad.
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