¿Cómo usar los secretos de la tierra?

OLYMPUS DIGITAL CAMERATello es un tipo genial. Tiene esa pinta de loco con que solemos imaginarnos a todos los científicos; algo similar le sucede a su casa en las afueras de Bahía Honda y hasta a su nombre, Sergio Luis Nodarse, que muy pocos habrán oído.

Ni siquiera le importa demasiado. Le basta con Tello. Preferiría que escucharan sus propuestas, las derivadas del estudio, del intercambio, los experimentos y las cuatro o cinco expediciones de hasta un mes cada año por toda Cuba.

Tampoco le hace falta mucho para amanecer cada día. “Soy capaz de vivir en el monte”, sostiene. Mochila, botas para escalar, un par de tenis para cruzar algún río y buenos libros, solo eso necesita. Esos viajes han enriquecido su colección y conocimientos sobre frutales: los que puedes recoger en épocas inusuales, los de más volumen de carne, menos fibra, más pulpa y menos semilla.

Habla del excepcional sabor de la atemoya, un híbrido entre el anón y la chirimoya; de las frecuentes invitaciones para impartir conferencias en otras provincias. “Por eso la vitalidad de Fidel: me contaron que anda imbuido en investigaciones sobre las guanábanas, en proyectos de futuro. Cuando vives a largo plazo estás más vivo”.

Explica que forma parte de la red nacional de jardines botánicos. No obstante, casi he de hacerle mencionar sus estudios de Agronomía y de Doctor en Ciencias.

Desprenderse de lo prescindible lo hace feliz; nada de prendas, títulos ni ornamentos. En cambio, su ambición es grande: quiere leer, investigar y saber tanto, que no le alcanzarían cien años más, y ya cumplió 65.

Ahora planea usar a la propia Naturaleza en función de restablecer el equilibrio de los ecosistemas y, de ese modo, mejorar los suelos, los rendimientos agrícolas, los piensos y la producción animal.

Esa es la más reciente pasión de este científico: en lugar de agredir los campos con toda clase de químicos, sugiere recurrir a los microorganismos eficientes.

¿Quién le iba a decir que, luego de graduarse de ingeniero mecánico y obtener una medalla de oro en la Feria de Leipzig, Alemania, e incluso aventurarse a la pesca submarina en Guanahacabibes, habría de dedicarse por entero a la tierra? No porque sea esencialmente un agricultor, sino un científico interesado en probar cuánto pueden rendir los suelos de Cuba, con los cuidados precisos.

Microorganismos eficientes

Esta tecnología no solo resulta tan simple como la Naturaleza —advierte—, sino también barata, accesible, fructífera y fácil de preparar por cualquier agricultor. “Es la agricultura de hoy”.

Con pequeñas cantidades y materias primas que no dependen de costosas importaciones ni de las demoras de un barco, incrementa notablemente los rendimientos agropecuarios.

Fue desarrollada en la década de los ‘80 por el profesor Teruo Higa, de la Facultad de Agricultura de la Universidad de Ryukyus, en Okinawa, Japón. Actualmente, la Estación Experimental de Pastos y Forrajes Indio Hatuey, de Matanzas, avanza en el empeño de extenderla en Cuba.

Consiste en la acción concertada entre diferentes familias de microorganismos, presentes en la hojarasca y en los primeros centímetros del suelo de las áreas boscosas menos dañadas por la explotación del hombre.

¿Por qué acudir a estas especies? Por su elevada capacidad de colonización. Transferidas a medios con suficiente sustrato se logra un crecimiento acelerado. Y al producto final lo distingue la estabilidad, además de ser rico en enzimas, fitohormonas y microorganismos de diversas familias, inocuos tanto para humanos como para animales.

¿Con qué preparar la fórmula? El agrónomo bahiahondense indica que con polvo de arroz (fuente de almidón), suero de leche (fuente de Lactobacillus), miel de purga o melaza de caña (fuente de azúcares) y hojarasca en fase de semidescomposición (debe proceder de bosques vírgenes o montañas con población vegetal en reposo productivo por 20 años o más, libre de contaminantes químicos).

En suelos, plantas, animales…

Asegura Tello que una hectárea precisa la aplicación de apenas seis litros: fija el nitrógeno al suelo, descompone desechos orgánicos y residuos, suprime patógenos, incrementa la disponibilidad de nutrientes para las plantas, y degrada pesticidas y tóxicos.

Asimismo, reduce la compactación del suelo, incrementa los espacios porosos y mejora la infiltración del agua, con lo cual disminuye la frecuencia de riego, pues los torna capaces de absorber la lluvia 24 veces más, y evita la erosión por el arrastre de las partículas.

Ya valdría la pena solo por su acción sobre los suelos; sin embargo, esta tecnología igual favorece a las plantas: genera un mecanismo de supresión de insectos y enfermedades, y aumenta el crecimiento, calidad y productividad de los cultivos.

En la producción animal es asombroso lo que puede lograr, incluso reduce los malos olores e insectos plaga, como consecuencia del proceso de fermentación de las excretas in situ. Por consiguiente, disminuye el consumo de agua.

Y, desde luego, aumenta la conversión de alimento y ganancia de peso, al mitigar el estrés y la incidencia de enfermedades, a causa de los antioxidantes generados, de modo que los animales requieren menos medicamentos.

¿Cómo no compartir el empeño de Tello si los microorganismos eficientes hasta acrecientan la producción de pastos y forrajes, ayudan al aprovechamiento de los desechos animales como subproductos enriquecidos y seguros, aceleran el proceso de compostaje a una tercera parte del tiempo convencional, y aminoran los días de fermentación de la excreta en los digestores de biogás?

Este artemiseño es sabio. Al destapar los secretos de la tierra, defiende la supervivencia de la humanidad. “Por supuesto, el hombre es la especie más importante, pero tiene que encontrar armonía; restablecer el equilibrio que la Naturaleza desarrolló por millones de años de evolución”.

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Acerca de Joel Mayor Lorán

Soy un romántico como Jean Valjean (el héroe de Los Miserables). Disfruto cuando hago un bien, como quería Martí. Soy un profesor sin título que hace crecer el bichito del Periodismo en quienes ya lo tienen en las venas. Y aún quiero a la gente con el cielo y otras armas en desuso. Soy un Aries que tiene todo de Piscis. Amante de la lectura y la música en cualquier idioma. Me gusta la sinceridad y la osadía. Me encanta escalar e ir a caminatas. Tengo el deseo no realizado aún de ser paracaidista. Además, me gustaría unir a este blog a otros que crean en la utopía, el amor y la amistad.
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