El papá que quiero ser

Sus besos pue1 artemi9(1)den detener la lluvia, o aplacar el Sol: uno solo hace que olvide el resto del día, dos consiguen que vuelva a cuando era niño, una andanada me lleva a soñar ser el papá de todos sus amaneceres y cada uno de sus sueños.

Es tan fácil ser papá que nadie debería perdérselo. ¿El dinero para las tantas cosas que necesitan los hijos? ¿Las majaderías? ¿Las tareas de la escuela? ¿Las lecciones para la vida? Todo pesa muy poco a la espalda, cuando amas a esos siempre pequeños.

A veces quisiera llenarles la vida de juguetes… y de libros, de dibujos animados… y herramientas para convertir su fantasía en habilidades, de juegos… y enseñanzas, de cariños y retos. Ellos merecen tanto que no sé si lo logro.

Como no puedo tenerlos cada instante conmigo, me llevo sus fotos, para que sean mi desayuno de rey, me soplen las primeras palabras de cada cuartilla en blanco, me revistan de fe en el ser humano, y me recuerden que en mis pies está la mejor forma de vencer la nostalgia.

Quiero ser como mi papá, que iba a verme a los intrincados campamentos de la escuela al campo, y me llevaba mis golosinas favoritas; que me invitó a descubrir los telares donde trabajaba, y me enseñó a hacer sogas con mis propias manos; que me alentó a estudiar en pos de mis sueños, y compartió la discusión de mi tesis.

No olvido que, de niño, paseábamos juntos y lo acompañaba donde la familia en Pinar. Me llevó al río Ariguanabo y a la playa. Jugamos pelota. Me presentaba a sus amigos y compañeros de trabajo, incluso a locutoras y peloteros que apenas conocía por televisión.

Ni siquiera había terminado la primaria cuando quise viajar solo, y me dejó, hasta donde me llevara mi espíritu de aventura. Sin importar distancias ni probabilidades, confió en mí. Ya los dos tenemos canas, y todavía me socorre a cada rato. Aún le pido su opinión cuando la vida me coloca en encrucijadas, porque nunca deja de aconsejarme.

Un buen padre es como él: papá toda la vida. Esa entrega se la legó mi abuelo; quizás por eso la lleva en el corazón. Y tal vez por eso me siento tan feliz de enfundarme unos zapatos viejos, y ponerme a jugar fútbol o pelota con mis peques, ver muñequitos de nuevo, esconderme tras una pared… como un niño más, como el papá que quiero ser.

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Acerca de Joel Mayor Lorán

Soy un romántico como Jean Valjean (el héroe de Los Miserables). Disfruto cuando hago un bien, como quería Martí. Soy un profesor sin título que hace crecer el bichito del Periodismo en quienes ya lo tienen en las venas. Y aún quiero a la gente con el cielo y otras armas en desuso. Soy un Aries que tiene todo de Piscis. Amante de la lectura y la música en cualquier idioma. Me gusta la sinceridad y la osadía. Me encanta escalar e ir a caminatas. Tengo el deseo no realizado aún de ser paracaidista. Además, me gustaría unir a este blog a otros que crean en la utopía, el amor y la amistad.
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Una respuesta a El papá que quiero ser

  1. yusleivys dijo:

    Eres el mejor padre que conozco, y se que te educaron con ese fín, aprendistes los mejores valores que un padre puede enseñar, agradezco a la vida por tener la oportunidad de que enseñes a mis hijos esos ejemplos….felicidades, para el mejor

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