Clavar la verdad en los corazones

joe-maniobraEl alma de cada profesión vive en el periodismo, porque el periodista descubre el hecho sublime hasta si se oculta entre números, y conmueve por igual con historias de vidas salvadas o de niños convertidos en ingenieros y artistas, con sucesos de valentía, de crimen o negligencia.

Fue la profesión que eligió el checo Julius Fucik, ejecutado por los nazis el 8 de septiembre de 1943, y en homenaje a quien ese día se conmemora el Día Internacional del Periodista. Su Reportaje al pie de la horca evadió los muros y barrotes, y denunció las torturas, las condiciones de vida y los desmanes del fascismo.

“Odio la pluma que no vale para clavar la verdad en los corazones”, escribió nuestro Martí con toda la razón del mundo, porque este es un quehacer de honestos.

Así elogio cómo Katia Siberia, Premio Anual de Periodismo Juan Gualberto Gómez, revela entre las causas principales de mortalidad del ganado la torpe estabulación: encierran al animal sin el alimento a las 6:00 de la tarde y lo sueltan a las 5:00 de la mañana; encima, el sol del trópico lo obliga a permanecer a la sombra durante el mediodía. ¿Qué tiempo le queda para comer lo poco que hay?

Insistía Martí en que la prensa no es aprobación bondadosa o ira insultante sino proposición, estudio, examen y consejo. Consideraba al periódico una espada y su empuñadura la razón.

Por eso esta joven periodista denuncia también la ponzoñosa campaña que pretendía mercantilizar los actos de fe y heroísmo de los médicos cubanos. “La Organización Mundial de Salud destina fondos a quienes combaten el virus, y Cuba ha hecho lo de siempre, lo que hacía antes de que existieran esos fondos: ayudar”.

La pluma de un periodista ha de cargar cualidades que le tornen coqueta, para seducir; catedrática, para explicar; pilluela, para penetrar; y ser útil, oportuna y elegante, como predicaba el Maestro.

Recuerdo cuánto me hizo vibrar Leticia Martínez, también  Premio Anual de Periodismo Juan Gualberto Gómez, con sus historias conmovedoras tras el terremoto en Haití.

“El pequeño no paraba de temblar. De su manita endeble colgaba un suero que a estas alturas poco podía ayudarle. Por sus venas colapsadas no pasaba el fluido que en otra circunstancia, quizás, le hubiera devuelto el aliento. Acostadito sobre un cartón la vida se le iba, mientras a sus pies un médico cubano lamentaba no poder hacer más”.

Sensibilidad, honradez y empeño son las mejores prendas para el buen periodismo, ese de “quienes en papeles condenados a desaparecer en horas o días, escriben para años”.

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Acerca de Joel Mayor Lorán

Soy un romántico como Jean Valjean (el héroe de Los Miserables). Disfruto cuando hago un bien, como quería Martí. Soy un profesor sin título que hace crecer el bichito del Periodismo en quienes ya lo tienen en las venas. Y aún quiero a la gente con el cielo y otras armas en desuso. Soy un Aries que tiene todo de Piscis. Amante de la lectura y la música en cualquier idioma. Me gusta la sinceridad y la osadía. Me encanta escalar e ir a caminatas. Tengo el deseo no realizado aún de ser paracaidista. Además, me gustaría unir a este blog a otros que crean en la utopía, el amor y la amistad.
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